martes, 9 de octubre de 2007

El césped que crece en los intestinos

La nueva Guerra del Fútbol ha pillado a los televidentes con la aceituna en la boca y el mando en la mano. Podemos preguntarnos si el espectador sale o no beneficiado, si es mejor pagar por el fútbol o si es mejor verlo gratis, pero lo que está claro [más allá del evidente incumplimiento de contrato por parte de Mediapro] es que en el panorama de los medios españoles se está cociendo algo. Y que ese algo no está muy lejos de la política. Es un asunto peliagudo, muy polémico, en el que se entremezclan muchos intereses... Por eso, lo mejor es escuchar las palabras de Juan Luis Cebrián...


Actualización: Un juez prohíbe a Mediapro la explotación televisiva de la Liga de Fútbol Profesional... |aquí|

1 comentario:

drewig dijo...

Uhmmm.....nos estás dando la respuesta a la encuesta (vale, rima interna, esto no sería un buen titular). Volviendo al tema, lo más preocupante de Mediapro es la condición de advenedizos de sus impulsores. Sí, Jaume Roures era hasta ahora un productor de cine y también ofrecía soporte técnico y contenidos para la televisión... pero estaba muy lejos de ser considerado un empresario de la comunicación con mayúsculas. Los advenedizos como él sólo han creado desajustes, graves desajustes, en el panorama mediático. La actual Mediapro no se diferencia mucho de la Telefónica de Juan Villalonga & Aznar: entrada como elefante en cacharrería en el panorama de los medios de comunicación, compra masiva de derechos, barra libre de gasto, endeudamiento como forma de financiación, compra o fusión con empresas de contenidos (Endemol en un caso, Globomedia en el otro) y cómo no, dependencia del poder político. A Roures le convendría echar un vistazo a lo que ocurrió con Admira-Telefónica Media. Si lo que le gustan son los mercados extranjeros, que revise la historia del Grupo Kirch alemán. Todo está inventado. Prisa tiene muchos defectos, pero su apuesta por la comunicación y la cultura es inequívoca. Es lo que viene a llamarse una "industria cultural". De las prioridades y motivaciones de Roures y compañía tengo serias dudas.